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Autor Tema: DEPRESIÓN: EN QUÉ CONSISTE, SU DIAGNÓSTICO Y CÓMO SUPERARLA  (Leído 253 veces)
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« : Febrero 25, 2013, 06:39:07 »

DEPRESIÓN: EN QUÉ CONSISTE, SU DIAGNOSTICO Y CÓMO SUPERARLA


¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

Además de un síntoma, lo que se conoce popularmente como depresión puede ser un trastorno grave, incapacitante, que requiere un tratamiento psicológico y/o psiquiátrico y en ocasiones una combinación de fármacos y psicoterapia e incluso puede requerir ingreso hospitalario.

Se caracteriza por sentimientos de profunda tristeza y abatimiento que puede ser transitorio o permanente. Es una de las causas mas frecuentes de enfermedad en la sociedad actual. Es importante diferenciarla del bajón anímico producido tras una pérdida, como la de un ser querido; un fracaso laboral; un accidente; una ruptura, etc. En todo caso debe ser un profesional quién realice el diagnóstico preciso.

Para saber si debemos sospechar la presencia de un trastorno depresivo y consultar a un especialista, en primer lugar, hay que distinguir entre la depresión como síntoma y como trastorno.

La depresión como síntoma (sentirse deprimido, infeliz, decaído...) no es suficiente para diagnosticar un trastorno depresivo.

La depresión como trastorno causa astenia, irritabilidad, apatía, insomnio o hipersomnio, autoconcepto negativo, desinterés y anhedonia (pérdida de disfrute en actividades que previamente resultaban placenteras), pérdida de la capacidad de concentración, fluctuaciones en el peso, desmotivación, pensamientos de muerte e ideación suicida, entre otros.

En ocasiones es complicado diferenciar la depresión de los estados bajos de ánimo cotidianos, pasajeros y justificables por circunstancias “normales”.

No es necesario que se den todos estos síntomas ya que el cuadro depresivo es variable y puede ser permanente o episódico. Por ello es complicado diferenciar en ocasiones este trastorno de los estados bajos de ánimo cotidianos, pasajeros y justificables por circunstancias “normales”.

Existe cierta controversia entre los estudiosos de la depresión sobre esta diferencia entre una reacción normal de tristeza o una patológica. Normalmente se toman criterios temporales acordados entre profesionales, estándares que van cambiando con el tiempo y los avances científicos y que les permiten trabajar con las mismas herramientas, pero en todo caso se trata de medidas artificiales que pueden servir para la mayoría de casos, aunque su precisión es discutible. Por el momento no está claro si la diferencia entre un estado de tristeza normal se diferencia de una depresión cuantitativamente, es decir, siguiendo un continuo de gravedad, o bien las diferencias son cualititativas más que de intensidad de los síntomas.

Entre los trastornos del estado de ánimo, además del trastorno depresivo se encuentran los trastornos bipolar, ciclotímico y distímico. Para el trastorno depresivo, en las sociedades industrializadas, se calcula una prevalencia del 3% y lamentablemente, los recursos destinados a la prevención y tratamiento de todas las patologías psicológicas no superan el 2% del presupuesto entre los países que más invierten en salud.

Por todo ello, la depresión es un trastorno con dimensiones de pandemia, el diagnóstico clínico que se emplea con más frecuencia y la primera causa de baja laboral. Además se calcula por su evolución que puede ser en poco tiempo la segunda causa en mortalidad en las sociedades industrializadas, tras las cardiopatías.

¿TENGO DEPRESIÓN?

Los síntomas de la depresión son complejos y sentirse triste no es suficiente para diagnosticarla, ya que este síntoma está presente en la mayoría de los problemas psicológicos. El estado anímico no es por tanto el único criterio, sino que la depresión clínica debe ser entendida como un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas relacionados que pueden variar según los casos.

Sentirse triste no es suficiente para diagnosticar la depresión, ya que este síntoma está presente en la mayoría de los problemas psicológicos. Resulta difícil distinguir entre los estados bajos de ánimo esperables o adaptativos y los patológicos, los profesionales discrepan respecto a los límites y convenciones que pretenden marcar esta diferencia entre lo normal y lo patológico. Mientras para algunos autores es la intensidad de los síntomas la que establece la distinción entre los estados bajos de ánimo, para otros tiene que ver con la calidad de los mismos, se trataría de subtipos que no guardan relación ni en evolución ni respuesta.

SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN CLÍNICA

Para el diagnóstico de depresión clínica o trastorno depresivo mayor, los profesionales deben guiarse principalmente por dos manuales: la CIE 10, clasificación internacional que publica la Organización Mundial de la Salud, o el DSM-IV, manual diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense. Según estas guías, la depresión se caracteriza por presentar alguno de los siguientes síntomas:


- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi todos los días según lo indica el sujeto (por ej. se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (por ej. llanto).
- Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades Pérdida importante de peso (sin haber hecho régimen) o aumento significativo de peso (por ej. un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi cada día.
- Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
- Agitación o enlentecimiento psicomotores.
- Fatiga o pérdida de la energía.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (no simplemente los auto-reproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo).
- Disminución de la autoestima y de la confianza en si mismo.
- Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
- Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro.
- Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos episodios depresivos mayores se repiten (Depresión - Mayor Recurrente) suele haber por lo menos un intervalo libre de síntomas, de dos meses, entre uno y otro.

OTROS SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN

En la forma Melancólica de la depresión mayor (una variante de ésta) se incluyen también como síntomas típicos:

- Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros (no se siente mejor, ni siquiera temporalmente, cuando sucede algo bueno).
- Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo (por ej. la depresión se experimenta en forma diferente al tipo de sentimiento que acompaña a la muerte de un ser querido).
- La depresión es habitualmente mayor por la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer.
- Despertar precoz (por ej. 2 horas antes de lo habitual) que suele estar acompañado de angustia.

DIAGNOSTICAR LA DEPRESIÓN

Se ha demostrado que el 25% de los médicos de atención primaria no son competentes a la hora de realizar el diagnóstico.

En ocasiones la depresión se encuentra “enmascarada” por algún padecimiento físico, emocional o por procesos relacionados con ansiedad. También el estrés crónico puede derivar en depresión. Hay que añadir que a los pacientes deprimidos les cuesta mucho buscar ayuda y expresarse correctamente, además, se ha demostrado que el 25% de los médicos de atención primaria no son competentes a la hora de realizar el diagnóstico, bien por su dificultad, por el grado de incertidumbre, por la gravedad, la estigmatización o el coste asociado.

En consecuencia esta enfermedad suele estar infradiagnosticada, por ello es muy importante que sean profesionales conocedores de los síntomas y teorías asociadas quienes realicen el diagnóstico, sabiendo dónde cómo y cuándo deben buscar. Evaluando la llamada tríada de la depresión: a nivel somático, emocional y psíquico.

Ante la sospecha de depresión hay que acudir al especialista adecuado, psicólogos o psiquiatras fundamentalmente, quienes cuentan con la formación, la experiencia y las herramientas que permiten confirmar este diagnóstico.

CÓMO SUPERAR LA DEPRESIÓN

Un correcto y temprano diagnóstico es fundamental para combatir y superar la depresión. Las ayudas bienintencionadas de personas cercanas, sin dejar de ser necesarias, con frecuencia no parecen surtir efecto, e incluso estos esfuerzos pueden ser criticados y ridiculizados por la persona que sufre la depresión, quién a la vez puede demandar atención en exceso, haciendo a los que le rodean sentirse impotentes y frustrados.

La terapia psicológica trata de analizar y re-elaborar con el paciente los pensamientos que han llevado a esta situación para que la persona pueda volver a sostenerse y recuperar, poco a poco, sus propios intereses, motivaciones y gustos reforzando su personalidad. Se debe trabajar para que el paciente deje de mirar al pasado y evite ver el futuro como amenazante. Aceptarse y afirmarse sin buscar en exceso la aprobación de los demás. Es importante recordar que el alcohol y otras drogas psicoactivas son incompatibles con este problema y su medicación.

Las ayudas bienintencionadas de personas cercanas con frecuencia no parecen surtir efecto.

Tratar de revelar el lado positivo de las cosas y mostrarse alegre y positivo en presencia de una persona que sufre una depresión no es una buena forma de proceder, e incluso puede agravar la situación debido al contraste emocional. El sentimiento de incomprensión, incapacidad y culpabilidad es desproporcionado e irracional en el paciente, quien puede reconocerlo, aunque esto no le alivie lo más mínimo.

En los casos más graves, el apoyo farmacológico puede ser necesario para mantener unos niveles de neurotransmisores que permitan al sujeto trabajar mediante la psicoterapia en su recuperación, pero sin que corra peligro su vida. Hay que decir aquí, que en casos de depresión grave, cuando se refieren ideas de suicidio, es muy importante darles credibilidad y acudir con urgencia a un profesional, desterrando la creencia derivada de otras patologías, de: "quién lo dice no lo hace", ya que en estos casos precisamente antes de dar el paso al acto, los pacientes suelen avisar hablando de: muerte, desaparecer, “viaje”, “partida”, etc.

Cuando se refieren ideas de suicidio, es muy importante darles credibilidad y acudir con urgencia a un profesional.

El tratamiento farmacológico debe ser supervisado periódicamente por un psiquiatra, quién lo adaptará a la necesidad del paciente hasta, llegado el caso, su completa retirada. El cumplimiento riguroso es fundamental y conviene que sea supervisado dada la alta tasa de fracaso por no seguir las pautas de tratamiento.


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